Me pregunto
si aun sigue ahí después del terremoto, si decidió escuchar a sus alas que lo
llevan a otras tierras o si no se dio por vencido y sigue firme con su rodilla
anclada en la tierra, medio listo para despegar pero aun creyendo en nosotros,
cuidando las almas que vienen y van, que están y estuvieron, como un guardián
de la memoria, del pasado y la historia. Me pregunto si una lagrima cae hoy por
su mejilla en esa media sonrisa de compasión hacia nosotros, simples humanos.
Es el hombre alado que vigila la tierra y elige quedarse para protegernos.

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