jueves, 8 de marzo de 2012

Parte 3: BlackMoon Day


Llegué al pueblo bien temprano y ya estaban trabajando en la decoración de la carroza. Es toda de madera, las ruedas miden más de 3 metros. En el frente tiene cabezas de vaca labradas y arriba el “trono” donde se sientan cien brahmins. Una cúpula de bamboo se eleva al cielo decorada con banderas.
Ya a las 3 de la tarde 25 mil personas se apretujan en la calle, ni una gota de brisa roza las cabezas y la transpiración de todos parece una sola.

 























      














                                                                                         

                              


  La gente tira bananas apuntando a las ventanas. Es la venganza de las castas bajas, solo hoy se les permite (y desde muy lejos) pegarle a los brahmin. Pero deben arrastrarlos por el pueblo.






Del frente de la carroza salen dos sogas gruesas y largas que la agarran con fuerza cientos de hombres. 
La batucada marca el paso y crea el clima; van apoyando con la música y creando un carnaval. 
La multitud brama un grito de fuerza y empiezan a tirar, cuesta arriba, moviendo el carruaje que ronda los 3500 kilos de peso. 



 
                                                      


Es una energía que rodea todo. Todos estamos tirando del carruaje. 
Entre medio de las sogas van hombres avisando cuando empezar a tirar y alentando a gritos para que tiren con fuerza.
Todos corren, multitud de gente corre para el mismo lado mientras una carroza de 12 metros de alto se viene encima tuyo. Va tapando el sol y sentís que se cae en tu cabeza. 
La policía los empuja para adentro para que no se desvíen y yo me escondo entre espaldas transpiradas para que no me saquen – soy la unica mujer entre una multitud. 
Todas las mujeres del pueblo estan en las ventanas del primer piso o techos mirando al grupo de jóvenes solteros que encabezan la procesión bailando.























Solo duró una hora y media, pero parecia eterno. Hay tantas cosas increíbles pasando al mismo tiempo que no sabés a dónde mirar. A plena luz del día bajo un cielo azul intenso y un sol resplandeciente bananas vuelan sobre tu cabeza mientras miles de personas diferentes se mueven juntas como una gran masa de energia, llevandote con ellos.
La luz es naranja. La piel, el suelo, el aire: todo es naranja. Y brilla.
Los colores vibran.
Los olores se mezlcan y se confunden.
Los gritos y la musica se fusionan en un sentimiento de alegría
Los ritos dan el toque de belleza y de enseñanza.
Todo se junta y se mezcla en un gran masala.

 




                            









domingo, 4 de marzo de 2012

Shivaratri - Parte 2: Puja

La tarde cae en las angostas calles de Gokarna. Se escuchan tambores y flautas encabezando una larga procesión al paso del gong. Niños con banderas de colores abren paso al trono de shiva.
Todo el pueblo está en la puerta de sus casas o negocios. En un plato ofrecen bananas, coco, cacao o dinero, sándalo y una mecha.

















El brahmin (casta superior, sacerdote) toma las cosas del plato y las pone en el trono ante una imágen dorada de Shiva. Luego prende la mecha con una antorcha y la devuelve.








La gente la lleva a su casa donde la familia espera para recibir la puja -pasan la mano en círculo sobre el fuego y luego sobre la cabeza.
Algunos se arrodillan y ponen la frente al piso. Le piden buena fortuna y salud para el año.
 
























                     
 
Cae la noche y la procesion continua dentro del templo de Shiva.
La música se escucha desde lejos, pero sólo los hindú forman parte del final.

Shivaratri - Parte 1: Gokarna

Cuando estuve en India hace dos años escuché acerca de Gokarna, un pueblito tranquilo a orillas del mar arábigo. Su nombre significa Oreja de Vaca, es un lugar sagrado para la religión hindu por ser el lugar de nacimiento de Shiva. Sin saberlo llego en el momento exacto para formar parte del festival más grande, Shivaratri, que dura nueve días.

El pueblo tiene una calle principal donde está el mercado y varios templos, que desemboca en la playa. Un carruaje inmenso es la joya de la fiesta. Unos 15 chicos estan trepados y decoran la cupula con cañas largas con banderas rojas, verdes y blancas. En medio de la calle, a la hora del sol mas fuerte, un elefante toma agua de un balde y con la trompa se baña. 






Cada día pasa algo distinto. Una mañana van todos al templo de Rama -a diez minutos de caminata- a buscar agua bendita natural que baja de la montaña, clara, transparente y rica en minerales. Luego froman una fila interminable durante horas -algunos pasan allí la tarde entera- para la puja (ofrenda, bendición) en el templo de la ciudad. Los brahmin(casta superior, sacerdotes) ofrecen jugo de granada frío a la gente que está en la fila para calmar el calor.







 





























                       


Más y más peregrinos van llegando. Los hoteles no dan a basto y muchas familias duermen a la intemperie sobre la arena.
Hacia los últimos días el mercado se cuadriplicó. Toda la fachada de la calle principal está cubierta de puestos improvisados de bamboo y lona. Venden ropa, dulces que cocinan en la calle, cosas made in china. Otros venden en el piso ofrendas para Shiva: arroz, flores, montañas de curucma y sándalo que lo usan para la “tika” (tercer ojo).



La mañana es tranquila (dentro de lo posible), por momentos sólo se escucha un murmullo muy bajo. Pero a medida que se va acercando el mediodía se va llenando cada vez más de gente. El olor a podrido, mierda y contaminación del lago se intensifica por el sol y la humedad. En el puente mujeres con niños mendigan, una pegada a la otra, con una tela en el piso. La gente compra bolsas de arroz y reparten un poco para cada una; otros les dejan monedas.
A la hora del sol fuerte la multitud agobiada hace el paso lento. Las vacas irrumpen, la gente se para en medio para comprar algo y las motos y bicicletas se abren paso a bocinazos, un altoparlante pasa música a todo volúmen y gente te pide dinero mientras esquivás mierda de vaca -o de elefante. Ir de punta a punta del mercado es una tarea muy compleja y agotadora.
En la playa se está mucho mejor. El mar es verde, transparente y con un oleaje perfecto. Veo a dos mujeres haciendo cientos de lingam (símbolo de Shiva) a orillas del mar.

Cuando la tarde termina y el sol se está por esconder en el mar todos están en la playa. En la orilla distintos grupos hacen puja prendiendo un pequeño fuego ante distintos lingam hechos de arena. Ofrecen sahumerios y flores y le cantan a Shiva con algun instrumento (tambores o campanas). 
Om Namo Shiva.