Cuando estuve en India hace dos años escuché
acerca de Gokarna, un pueblito tranquilo a orillas del mar arábigo. Su nombre
significa Oreja de Vaca, es un lugar sagrado para la religión hindu por ser el
lugar de nacimiento de Shiva. Sin saberlo llego en el momento exacto para
formar parte del festival más grande, Shivaratri, que dura nueve días.
El pueblo tiene una calle principal donde está el
mercado y varios templos, que desemboca en la playa. Un carruaje inmenso es la
joya de la fiesta. Unos 15 chicos estan trepados y decoran la cupula con cañas
largas con banderas rojas, verdes y blancas. En medio de la calle, a la hora
del sol mas fuerte, un elefante toma agua de un balde y con la trompa se baña.
Cada día pasa algo distinto. Una mañana van
todos al templo de Rama -a diez minutos de caminata- a buscar agua bendita
natural que baja de la montaña, clara, transparente y rica en minerales. Luego
froman una fila interminable durante horas -algunos pasan allí la tarde entera-
para la puja (ofrenda, bendición) en el templo de la ciudad. Los brahmin(casta
superior, sacerdotes) ofrecen jugo de granada frío a la gente que está en la
fila para calmar el calor.



Más y más peregrinos van llegando. Los hoteles
no dan a basto y muchas familias duermen a la intemperie sobre la arena.
Hacia los últimos días el mercado se
cuadriplicó. Toda la fachada de la calle principal está cubierta de puestos
improvisados de bamboo y lona. Venden ropa, dulces que cocinan en la calle, cosas
made in china. Otros venden en el piso ofrendas para Shiva: arroz, flores,
montañas de curucma y sándalo que lo usan para la “tika” (tercer ojo).
La mañana es tranquila (dentro de lo posible),
por momentos sólo se escucha un murmullo muy bajo. Pero a medida que se va
acercando el mediodía se va llenando cada vez más de gente. El olor a podrido,
mierda y contaminación del lago se intensifica por el sol y la humedad. En el
puente mujeres con niños mendigan, una pegada a la otra, con una tela en el
piso. La gente compra bolsas de arroz y reparten un poco para cada una; otros
les dejan monedas.
A la hora del sol fuerte la multitud agobiada
hace el paso lento. Las vacas irrumpen, la gente se para en medio para comprar
algo y las motos y bicicletas se abren paso a bocinazos, un altoparlante pasa
música a todo volúmen y gente te pide dinero mientras esquivás mierda de vaca
-o de elefante. Ir de punta a punta del mercado es una tarea muy compleja y
agotadora.
En la playa se está mucho mejor. El mar es
verde, transparente y con un oleaje perfecto. Veo a dos mujeres haciendo
cientos de lingam (símbolo de Shiva) a orillas del mar.
Cuando la tarde termina y el sol se está por
esconder en el mar todos están en la playa. En la orilla distintos grupos hacen
puja prendiendo un pequeño fuego ante distintos lingam hechos de arena. Ofrecen
sahumerios y flores y le cantan a Shiva con algun instrumento (tambores o
campanas).
Om Namo Shiva.




















increible fotos guchi..genial seguir tremendo viaje x aca, fiel seguidor de este blog de aquí en adelante
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